Si te pones enfermo el día del examen TAI, la regla general en los procesos selectivos de la AGE es que no se contempla un aplazamiento individual salvo excepciones muy tasadas (como discapacidad sobrevenida o situaciones recogidas expresamente en las bases). En la práctica, si no puedes presentarte, pierdes esa convocatoria salvo que la propia convocatoria prevea otra cosa, así que conviene tenerlo claro de antemano y no llegar a esa situación sin haberlo mirado.
En este artículo
- ¿Se puede aplazar el examen TAI por enfermedad?
- ¿Qué pasa si te encuentras mal pero puedes llegar al examen?
- ¿Qué diferencia hay entre una indisposición leve y una incapacidad real?
- ¿Qué puedes hacer para minimizar el riesgo?
- Preguntas frecuentes
¿Se puede aplazar el examen TAI por enfermedad?
Como norma general no. Los procesos selectivos de acceso a la función pública se rigen por el principio de igualdad de condiciones para todos los aspirantes, y eso significa que la fecha y hora del ejercicio son únicas para todo el turno o localidad, sin llamamientos individuales aplazados por causas personales. Las bases de cada convocatoria pueden prever excepciones puntuales (por ejemplo, adaptaciones de tiempo y medios para aspirantes con discapacidad reconocida, solicitadas con antelación), pero una gripe o un resfriado de última hora no suele encajar en esas excepciones.
¿Qué pasa si te encuentras mal pero puedes llegar al examen?
Si puedes desplazarte, aunque sea en condiciones lejos de ideales, la recomendación práctica es presentarte. Un mal día con dolor de cabeza o unas décimas de fiebre no impide legalmente examinarte, y no hay un mecanismo para repetir el examen después alegando que rendiste peor por estar indispuesto. Llevar algo básico (agua, algún analgésico permitido, pañuelos) puede ayudarte a aguantar las horas que dura la prueba sin que se note demasiado.
¿Qué diferencia hay entre una indisposición leve y una incapacidad real?
La diferencia práctica está en si puedes físicamente acudir y completar la prueba o no. Si una urgencia médica real te impide desplazarte (por ejemplo, un ingreso hospitalario), lo único que puedes hacer es documentarlo con un justificante médico oficial y, si las bases de esa convocatoria concreta lo permiten, plantear una reclamación. Pero no es lo habitual que se conceda un segundo llamamiento por esta vía, y no conviene confiar en ello como plan B.
¿Qué puedes hacer para minimizar el riesgo?
Cuidarte especialmente en las dos semanas previas al examen (descanso, evitar aglomeraciones si hay virus circulando, no arriesgar con comidas o viajes de última hora) es la única prevención real que tienes en tu mano, porque el sistema no ofrece red de seguridad si fallas ese día. También ayuda revisar con tiempo qué dice exactamente la convocatoria vigente sobre adaptaciones y causas de justificación, en vez de descubrirlo la misma mañana del examen.
Con el temario bien asimilado antes de tiempo, un mal día pesa mucho menos el día del examen.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedir un segundo llamamiento si me pongo enfermo?
Como norma general no está previsto; las bases de cada convocatoria son las que determinan si existe alguna excepción concreta.
¿Qué pasa si no puedo llegar por un accidente de tráfico o un retraso de transporte?
El criterio habitual tampoco contempla llamamientos aplazados por incidencias de desplazamiento, por lo que conviene prever margen de sobra para llegar.
¿Debo avisar a algún sitio si no puedo presentarme?
No hay obligación de avisar si decides no presentarte, simplemente decaerás de esa convocatoria, pero conviene revisar las bases oficiales por si exigen algún trámite específico.
¿Sirve un justificante médico para algo en este contexto?
Puede servir para documentar tu situación de cara a una posible reclamación, pero no garantiza un segundo llamamiento salvo que las bases lo contemplen expresamente.
No dejes nada a la suerte del día del examen
Llega con el temario asimilado con tiempo de sobra, no en el último momento.
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